Hemos llegado al ecuador del mandato municipal y es momento de reflexionar sobre qué se ha hecho, qué se ha quedado por el camino y qué queda pendiente en Sant Feliu. Hace dos años la ciudadanía confió en distintas fuerzas políticas para trabajar por la ciudad, con un mandato claro: mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos y dar respuesta a los problemas cotidianos. Sin embargo, la realidad que observamos hoy dista mucho de las promesas que se hicieron en campaña.
El equipo de gobierno, encabezado por el PSC y acompañado por Junts y Veïns, ha hecho anuncios de proyectos e inversiones. Pero los vecinos saben que, más allá de titulares, pocas mejoras se han materializado. Calles que siguen mal iluminadas, quejas constantes de la falta de limpieza, barrios con carencias evidentes y una sensación generalizada de que los problemas del día a día son olvidados.
Desde el PP hemos impulsado propuestas para corregir esta falta de eficacia. Planteamos, por ejemplo, mecanismos de control y seguimiento de las mociones aprobadas en pleno, para garantizar que los acuerdos no queden en papel mojado. Lamentablemente, el gobierno municipal rechazó esta iniciativa, con la frase textual: "las mociones no nos condicionan" lo que confirma su discurso vacío de participación.
Nosotros creemos en las propuestas que dan voz directa a la ciudadanía con campañas como Ilumina Sant Feliu, que denuncia la insuficiente iluminación en muchos puntos de la ciudad. No se trata solo de confort, sino de seguridad. En materia económica, nos opusimos a unos presupuestos municipales que son poco realistas y alejados de las prioridades de la ciudad. Además, criticamos la subida de la tasa de recogida de basura, que supone una carga añadida para familias y comercios en un momento de dificultad. Nosotros defendemos que la gestión fiscal debería aliviar, no ahogar aún más a nuestros vecinos.
Tampoco podemos dejar de mencionar la polémica de la subida de salarios del gobierno, que aprovechando la subida salarial a los funcionarios de un 0,5% decidió aplicarse a sí mismo una subida entre el 1,5% hasta el 10%. En un contexto de inflación y de carencias en servicios básicos, la prioridad debería ser responder a los vecinos, no incrementar el coste político.
En conclusión, el balance de este medio mandato es claro: muchas promesas, pocos resultados y una preocupante falta de transparencia y cercanía. Desde el PP seguiremos trabajando con propuestas concretas, constructivas y realistas, para que Sant Feliu avance de verdad y no se quede atrapado en discursos vacíos.